Errores Quirúrgicos

Ya sean procedimientos de cirugía invasiva o no invasiva, cualquier intervención quirúrgica conlleva múltiples riesgos que pueden provocar daños, lesiones o la muerte del paciente. Si bien la complejidad de la operación influye en el porcentaje de riesgo al cual el paciente se somete, las posibles complicaciones son muy amplias y dependen tanto de la operación en si como del preoperatorio, la anestesia o el postoperatorio. 

Desde hemorragias o perforaciones accidentales hasta infecciones intrahospitalarias, existen múltiples complicaciones que son más comunes de lo que creemos. Sus consecuencias entran dentro de un amplio abanico de posibilidades que contemplan el fallecimiento del paciente, severas lesiones físicas o psicológicas, entre otras.

Aunque exista un riesgo estadístico que protege el equipo sanitario de las consecuencias de una reacción del paciente cuyo control no esté en sus manos, lo cierto es que las complicaciones quirúrgicas también se pueden producir a partir de negligencias médicas.

Si se ha realizado un acto de forma descuidada e inadecuada durante el procedimiento quirúrgico, podemos estar delante de un caso de negligencia médica. La mala praxis de un equipo sanitario se extiende por todas aquellas acciones realizadas contrarias a la diligencia médica, pero también, por todas aquellas actuaciones omitidas o negadas. En ello se incluiría la negación de pruebas previas a la intervención, etcétera. 

Bajo el mismo paraguas también entendemos como error quirúrgico la propia realización de una intervención sin la necesidad clínica de la misma. O sea, si se ha realizado un error en el diagnóstico, en la historia clínica, la confusión interpretativa de las pruebas realizadas, un error administrativo de índole burocrática, en todos estos casos, proceder a intervenir quirúrgicamente sin necesidad de ello puede ser causa de una negligencia.